Cuando el sexo se vuelve un deber, deja de ser un placer.

Cuando el sexo se vuelve un deber, deja de ser un placer.
Violeta es una mujer de 35 años que, obsesionada por concebir un bebé, hizo de su vida sexual un acto mecánico en pro de la reproducción; su esposo Pablo se ha sentido una especie de semental que tiene horarios específicos para tener relaciones y lograr el tan ansiado embarazo. Evidentemente esta situación ha deteriorado la vida de pareja y su visita a mi consultorio es un último recurso para salvar su relación, que antes de este empeño por ser padres, era divertida y apasionada. Violeta y Pablo tienen que trabajar para recuperar su intimidad y mi terapia está enfocada a tres aspectos fundamentales: Comunicación, Relajación y Creatividad. 
 
En primer lugar esta pareja de esposos tienen que aprender a comunicarse desde un lugar de empatía y respeto. Es importante que se escuchen uno al otro y logren entender las motivaciones más íntimas de sus acciones cotidianas. Deben hablar acerca de lo que para ellos significa ser padres, pero sobre todo, expresar lo que cada uno siente por el otro. Plantear las diversas posibilidades que hay entre una vida sin hijos y con ellos y nunca perder de vista lo más importante que es el vínculo que los une a ambos. En lo relativo a la relajación, la pareja debe sentirse tranquila y en armonía.
 
He sugerido que realicen actividades que compartan y les sean agradables como hacer ejercicio, salir a caminar, acudir juntos a un spa o hacer algún viaje de fin de semana a un lugar tranquilo como el campo, la playa o el bosque.Y en cuanto a la creatividad, Violeta y Pablo deben usar su imaginación para darle un giro a su vida sexualindependientemente de su anhelo por lograr embarazarse, hacer que sea el amor y no la obligación lo que les lleve al disfrute de su erotismo. El resentimiento y la culpa son emociones que ellos deben enfrentar, ya que en los dos últimos años han estado sometidos a mucha presión por los múltiples tratamientos a los que Violeta se ha sometido. Esto les ha representado un desgaste económico, emocional y hasta social, por lo que es fundamental que hagan una pausa, se den un respiro y se replanteen la importancia de la paternidad y maternidad. Recuperar su alegría, su goce sexual y su intimidad de pareja, será lo único que los salve, en el caso eventual de que los resultados de los tratamientos sean negativos. Pablo y Violeta se aman y han estado trabajando con mucha intensidad en su terapia; esto les ha permitido volverse a ver con nuevos ojos y finalmente hoy han aceptado que lo más importante son ellos dos y su vínculo de pareja. Piensan que el tener familia es solo una opción, pero que no es indispensable y que el sexo es más que un asunto meramente reproductivo. Hacer el amor, es sobretodo, una manera placentera de sentirse unidos.
 
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