5 mitos erróneos sobre el sexo

Bien dicen que nadie nace sabiendo, y cuando se trata de sexo, menos. ¿Recuerdas cómo te comportaste cuando fue tu primera vez? Tal vez la vergüenza, la incertidumbre y el miedo se combinó con la emoción, el deseo, y esas inmensas ganas de hacer lo que fuera que quisieras “o pudieras” hacer.

Si a eso le sumamos el cúmulo de prejuicios sociales y de reglas que dictan cómo “debe ser” el rol del hombre y la mujer en esos momentos, ¡estamos en el hoyo!, y no de la forma en que quisiéramos estar. Afortunadamente, si la primera vez no fue como lo esperabas, el sexo sí admite segundas, terceras, cuartas y “n” cantidad de ocasiones para ¡otra oportunidad!

Y como la práctica hace al maestro, aquí te dejamos 5 mitos erróneos sobre el sexo, para que éstos no arruinen tu desempeño a la hora de intimar:

1.- Ellos saben lo que hacen… ellas no tanto

Seguro a lo largo de tu vida te topaste con una de esas películas, donde los jóvenes aprendían a tener relaciones sexuales, nada menos que con una mujer de la vida galante. Después estos hombrecitos fungían como los expertos en las artes amatorias, pero con una mujercita avergonzada e inexperta que no sabía ni qué.

La realidad es que, sin importar el género, cada persona es diferente y, en consecuencia, parte de la diversión es conocerse a sí mismo y descubrir qué le gusta al otro. Ojo, no a todos les funciona lo mismo, e incluso con la misma pareja, los encuentros nunca serán iguales.

2.- Siempre firmes

Un mito muy común es que los hombres siempre están listos para la acción. ¡Y no!, se vale decir que NO. Tanto hombres como mujeres tenemos nuestros momentos de querer echar pasión y de no querer echarla. Es válido y entendible que los caballeros quieran estar en posición de descanso, y eso no los hace menos hombres.

3.- Más sexo, menos valor

Afortunadamente ya pasó la época donde las “niñas bien” no tenían sexo. Es sabido que la mujer ha batallado para que se le reconozca su derecho al placer y a vivir una sexualidad plena y responsable. Sin embargo, hoy las féminas viven con esa apertura de decidir sobre su cuerpo, con quién tener relaciones sexuales y con quién no. Y ello, no es un indicador que merme o eleve su esencia, ni mucho menos su valor.

4.- Orgasmos al por mayor

¿Has escuchado que las mujeres fingen los orgasmos? Ese no es un mito, de hecho, es la pura verdad. El mito es que eyacular es sinónimo de orgasmo; el mito es que si gritó fuerte sintió un orgasmo, y el mito es que en cada encuentro hay orgasmo. Esa anhelada explosión de placer que dura sólo unos segundos es el resultado de conocerse bien una misma, de pedir porque sabe qué puntos le deben tocar y cómo; por supuesto de persistencia y dedicación. No hay que olvidar que detrás de una mujer multiorgásmica hay una buena estimulación.

5.- Te saldrán pelos en la mano

La única forma de hacer que tengas pelos en la mano es masturbándote. Si bien la masturbación masculina ha sido satanizada, sí ha tenido aceptación social. Pero la masturbación femenina, ¡ni hablar! ¿En verdad tú haces esas cosas? Pues sí, de lo contrario los vibradores no serían tan exitosos, ni los fabricarían con tantas velocidades, en forma de conejo o mariposa y de varios tamaños.

Hoy día, la masturbación tanto masculina como femenina se usa como tratamiento para disfunciones sexuales y, además, es recomendada por los sexólogos para que las personas descubran su tiempo y forma de llegar al orgasmo. Así que no temas por convertirte en chango, porque, como diría Woody Allen, el sexo es como jugar al bridge, y si no tienes un buen compañero, más vale que tengas una buena mano.

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